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los chatarreros de sangre y cielo

 Arco Iris de Lágrimas



 
 
 
 

 
Déjame ver tu lado débil
 
Cuando escucho al viento silbar
tu canción de amor y dolor,
el vestido roto cae 
y tu lado débil comienza a latir. 
La cirugía leve de ti 
meciendo a los tulipanes
en nuestras bocas de plata 
bajo el deseo tallado en marfil.
Tus labios dicen "te quiero", 
tu dermografía "te odio"
y tu hálito de oxígeno 
se va apoderando de mí.
Déjame ver tu lado débil 
y soñar.
Mi revolver son tus pechos
y tu nieve en primavera,
y mis balas son tus besos 
dando muerte fría a mi voluntad. 
El champán como cadaver 
se enreda en los pensamientos, 
hiedra para bísturíes, 
tatuando infiernos en lluvia de abril.
Tus labios dicen "te quiero", 
tu dermografía "te odio",
y tus ojos negros danzan 
en estrellas rotas clavadas en mí.
Déjame ver tu lado débil
y soñar.
 

 
Adiós respirar

Son astas de ciervo las aguas del cielo.
Un caballo besa el rotundo sangrar 
de mi amor ciego,
 regando tu suelo. 
Es blanco el desorden 
de mis pensamientos. 
La dosis de hielo embellece la sien
con sueños, con sueños de hierro.
Muerde con tijeras el huevo de nieve 
que rasga cariño en mi sed. 
Llueve con tus manos en mi rota cárcel
sin mármol pestañas de tren. 
Condena en mi alma de voluntad yerma.
La loca resina de mi desnudar 
te quiere, sin sombra te quiere.
No tengo qué darte, sólo mi desierto
de rosas y vino de ahogar despertar, 
pero te quiero,
ay, niña, te quiero. 
Sólo dime lunas para tener noches
con moldes de ti y tu abrazar.
Sólo dame adioses que rompan mis ojos
y astillen mis brazos sin tu respirar.

 

Carta al cielo

Querido cielo,
las alas nievan rozando el aguardiente del amor. 
Querido cielo, 
el crepúsculo anuncia lo quirúrgico de tus silencios.
Y mirame cuando ya no pueda amar, 
trae la señal definitiva:
un arco iris atravesando la sombra de un corazón.
Miles de ángeles ya murieron 
por beber besos de luna llena, 
pero dejaron sus dulces huellas 
sacrificadas en nuestras venas.
Nadie me besará cuando yo muera. 
Nadie me amará cuando me muera. 
Querido ángel, 
estas aquí, 
en el rugir de las guitarras,
mirando azul nuestros lamentos, 
perros de felicidad. 
Querido cielo, 
no quiero morir,
lárgate lejos de mi canción. 
Querido cielo, 
vete de aquí, 
no quiero verte ni en mis sueños,
deja mis sueños. 
Pero la rabia de vuestras armas
en copas rotas se tornará, 
y vuestras lágrimas, ríos sin mar,
en una noche sin tu belleza. 
Nadie me besará cuando yo muera. 
Nadie me amará cuando yo muera.
 

 
Flores de lágrimas

Yo quiero estar en tu jardín
de nubes rotas y quietud. 
Quiero ver luz en tu oscuridad; 
arrancar el miedo en soledad.
Sin flores de lágrimas, 
sin flores de lágrimas.
Mi alma es tu dios, 
porque tu alma es mi dios.
Despertar en los cristales de tu piel,
ruido de lluvia de mar, 
que ahoga mi morir,
y hace vivir mis lentos ojos; 
la luna es nuestra boda
y borracha nos besa al amanecer.
Sin flores de lágrimas, 
sin flores de lágrimas. 
Mi alma es tu dios, 
porque tu alma es mi dios.

 

Catorce

Su nombre es catorce,
y tiene quince años. 
Hoy quiero rezar por él. 
La heroína es su pan diario, 
su dios, su doctrina y su fé.
Catorce tiene una chica, 
Rosita, brisa de mar, 
tatuada vive en su brazo, 
besando la eternidad. 
Barro en las botas. 
Hojalata en el otoño.
Nanas suenan,
nanas metálicas,
nanas suenan.
Nanas susurrando
en las venas. 
Dinero y las calles, 
navajas y gemas. 
Rosa le roba su semilla 
como un delito de miel, 
y él acaricia su sien morena, 
tumbados en la vía del tren. 
Arco iris en la noche,
plaga de perfume en Abril, 
como la muerte de un beso, 
robado en un coche gris.
Barro en las botas.
Hojalata en el otoño.
Nanas suenan, 
nanas metálicas, 
nanas suenan. 
Nanas susurrando 
en las venas.
Dinero y las calles,
navajas y gemas. 
El niño zurdo,
ojos de caramelo, 
dispara a la multitud.
Las mujeres gritan rojo.
Los hombres caen a sus pies. 
Barro en las botas. 
Hojalata en el otoño.
Nanas suenan, 
nanas metálicas, 
nanas suenan.
Nanas susurrando 
en las venas.
Dinero y las calles, 
navajas y gemas.
 

 
Muere-mata

El neurocirujano etá borracho, 
tiene un bisturí en la mano.
Muere-mata.
Ruleta rusa de caricias ciega mis ojos. 
Maleta de pupilas para el traficante. 
Disparo labios con una ametralladora 
a las amapolas. 
Los mosquitos se mueren 
con mi alma envenenada.
Que siga virgen la elipse onírica del hueso. 
La adicción de tu confesor 
hace de tu moral basura. 
Perro ladrador con el rabo mata ángeles.
Muere-mata.
 

 
Dientes de mezcal

Y en nuestro último beso 
mordimos el gusano del mezcal.
Y en nuestro último beso 
mordimos de la noche el final.
Y recordamos amargamente 
nuestros viejos amores.
Y ya perdidos 
en la tiniebla viva del alcohol, 
nos abrazamos hasta reconocer 
que sin amor todo es nada. 
Espejos rotos en olivares, 
con la luz del sol, 
van reflejando la tristeza 
de un verano sin un revólver azul.
Y en nuestro último beso 
mordimos el gusano del mezcal. 
Y después nos suicidamos, 
y por eso yo lloro esta canción
desde el trono borracho del cielo del amor.
 

 
Llanto peligroso

Estan marchitas las nubes. 
La lluvia llora en la calle, 
viejo espejo gitano 
de dientes partidos por el corazón.
Llanto peligroso amar. 
Llanto peligroso vivir. 
Llanto peligroso matar. 
Llanto peligroso morir.
Mi habitación es un bar, 
un parque de vino y rosas, 
el hotel de nunca-jamás, 
un refugio de sangre rota.
Llanto peligroso amar.
Llanto peligroso vivir. 
Llanto peligroso matar.
Llanto peligroso morir. 
Un angel de ojos negros 
viaja en el tren del cielo,
con las uñas clavadas en la cara de dios, 
burlándose del amor.
Amor, te quiero en mi lluvia.
Nena, antes que tu llanto 
vaya a desvanecerse me voy a inyectar 
tus lágrimas.

  

Si tú no me quieres

Lumbre de hielo baña tus párpados. 
Vientre de sol en tus palabras. 
Olas violáceas en tu pensamiento, 
y luna deshecha en perlas de invierno.
Diamantes rotos besando al silencio. 
Tu copa de llanto,
tesoro del cielo.
Si tú no me quieres, 
tiraré mi cuerpo
a un lago de ortigas, 
tortura de besos.
Camino en tu sien 
como por un puerto
de barcas de pesca
con redes de labios.
Y luz de la noche,
tu mirar en mis ojos,
tunel de aventura 
de princesa de sueño. 
Las alas de tus pies
vuelan por mis manos 
en tardes de lluvia y corazones de vaho.
Si tú no me quieres, 
tiraré mi cuerpo
a un lago de heridas,
tortura de besos. 
Si tú no me quieres, 
tiraré mi cuerpo
a un lago de heridas 
tortura de besos.
 

 
 Realidad

Realidad. 
Cómo duelen tus horizontes, 
tan cercanos,
tan adentro. 
Realidad. 
Tu presencia es un diamante 
creciendo en la carne.
Realidad. 
Tu verdad es ruido de uñas
contra dientes,
dulcemente.
Realidad. 
Naces ya matando.
Cerezas en el latido 
de un vestido de mujer.
Realidad. 
De cenizas es tu piel,
y de costillas rotas 
es tu suelo.
Realidad. 
Tu lengua es de basura
transparente, 
dulcemente.
 

 
Sangre de arco iris

Sangre de arco irsis lamía la calle 
esperando a un doctor, 
con la pistola en la mano
para defender su dolor.
Sangre de arco iris, 
sangre de basura,
 te mueres como un perro
herido por error
por su dueño cazador. 
Sangre de arco iris.
Te desangras esta nochebuena 
ante los ojos de una novia 
que divide el rojo en siete
despúes de haber sido abandonada
en la puerta de la iglesia 
del infierno de la soledad.
 

 
Yo seré tu cáncer

Entraré en tu sangre 
por la piel de tu sentir,
derribando de un beso las puertas de tu amor. 
Recorreré tus venas con mi negro tren.
Te daré el amor y te daré el dolor. 
Yo seré tu cáncer.
Llevaré la anarquía a tus células hartas,
saludables de hastío, 
de este danzón enfermo. 
Rasgaré el terciopelo
de tus tiernos labios.
Y, como droga que queda, 
me beberé tu jugo.
Epitelioma.
Sarcoma.
Leucemia.
Pero te quiero, amor.
Te arrancaré las pestañas; 
te arrancaré los besos.
Marchitaré tu belleza
como una calle de piedra. 
Olvidarás el rencor y el insulto "egoista".
Descubrirás  a dios por tu motín celular.
Yo seré tu cáncer. 
Soy el duque del ruido,
cáncer lleno de amor.
Te besaré los sueños, 
te inyectaré candor.
Me mearé en tus pupilas 
como la enferma nieve 
de la doliente primavera en 1963. 
Yo seré tu cáncer. 
Y tú serás mi noche. 
Y tú serás mi noche.
Y tú serás mi noche. 
Y tú serás mi noche...
 

 
Diamanda

Musgo en la mujer hecha de barcos
navegando lento por su pecho y su piel;
cuerpo de murmullo de un náufrago azul,
caramelo amargo de estío de mar, 
rosario marchito de caricias en su puerto de amor, 
Diamanda. 
Nunca salió el sol para Diamanda; 
de sus ojos jamás nació una gota de alma, 
y su pena es gris historia de ginebra y daño;
labios de zarzamora
que dejan heridas en las huellas frías del besar.
Ay, linda Diamanda. 
Pero hoy en el abrir de esta mañana, 
por fin ha salido el rey,
el sol erguido, 
que sin silla de ruedas
despertó a Diamanda, 
y, desde su alegría estrangulada, 
han brotado de sus ojos sendas lágrimas 
que con el tacto del sol 
han formado 
un arco iris de lágrimas.

 

Violador

Soy el hombre atrapado 
detrás de un arbusto, 
sentado a su escritorio. 
Jamás me detendrán.
Jamás me prenderán. 
Todas mis víctimas 
tienen una manera de desaparecer.
No importa que sexo tengas, 
serás el próximo. 
Te sentarás a mí lado 
en el concierto del bosque.
Si te mirara en el metro, 
no desviarías los ojos.
Soy pequeño y soy engañoso 
como esta canción que ya está denrto de tí.








 

demonios tus ojos 
agrio beso
 tormenta de tormento
ritmo de sangre
boleros enfermos de amor vol.I
 boleros enfermos de amor vol.II
 diminuto cielo
letras